Wednesday, July 22, 2020

Finlandia Y Varanger (Noruega) 10 (2006) Vistas De La Karelia

Sierra de Valtavaara. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
Tras dejar la región de Laponia, nuestra siguiente parada se encontraba en la Karelia, una zona fronteriza con Rusia de gran interés natural. Las distancias en Finlandia son enormes, así que tardamos casi día medio hasta llegar a ella. Para recorrer los bosques de los alrededores, nos instalamos un par de días en Ruuka.

La sierra de Valtavaara fue la primera elevación que veíamos en toda Finlandia, ya que los relieves montañosos son una excepción. El país es casi un continuo de bosques y lagos.  Los cambios más aparentes son que los bosques sean más naturales, con madera muerta y portes más irregulares, o que estén más explotados como cultivos forestales.



Parque Nacional Oulanka. Foto: C.M. Aguilar Gómez.
En la zona exploramos los bosques y la ribera del río Oulanka en el parque nacional del mismo nombre. Contar con referencias concretas de dónde localizar algunas de las aves forestales que íbamos buscando es fundamental, sin ellas son difíciles de encontrar. A nuestros ojos todo el bosque parece igual, ya nos ocurrió con los búhos en Oulu, pero las especies en esos ambientes aparecían muy localizadas.

Gracias a las recomendaciones de ornitólogos locales logramos encaminar la búsqueda. Lo primero que nos recomendaron fue salir a ver aves a las 2-3 de la madrugada, así que cambiamos nuestros biorritmos.



Ruiseñor coliazul (Tarsiger cyanurus). Sebastián Lara.
En mayo había luz durante buena parte de la noche pero muchas aves concentran la actividad en unas pocas horas. Probamos el cambio de horario, la información que nos dieron y… ¡funcionó! Observamos urogallo (Tetrao urogallus), numerosos gallos lira (Lyrurus tetrix), ruiseñor coliazul (Tarsiger cyanurus) y escribano pigmeo (Emberiza pusilla).

La observación de aves en esos bosques está muy basada en desplazamientos en coches y esperas en sitios concretos donde se sabe que hay alguna la pareja de la especie que buscas. Así, apenas nos alejábamos de la furgoneta. A mí llegó un momento en que me hacía falta tomarle el pulso al paisaje y dejar un poco la furgoneta atrás.



Encontré el remedio haciendo un recorrido de 20 kilómetros en solitario por un sendero  por el Parque Nacional Oulanka. El trayecto tenía de todo, inmensos bosques, ríos, puentes colgantes, cabañas y además tuve la suerte de hacer buenas observaciones de una especie que hasta el momento había sido muy esquiva, el grévol (Bonasa bonasia).

En el parque nacional crece una curiosa orquídea, la orquídea calipso (Calypso bulbosa), escasa en Europa y muy localizada en Finlandia, tanto que forma parte del logotipo del espacio natural. El hallazgo de varios ejemplares recién florecidos fue la recompensa a una tarde de caminata por Oulanka.

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